Lo que paso ayer
Lo que paso ayer, que fue lo que paso, me puso muy triste y me hizo comprender que a pesar de estudiar y la teoría conocer en la practica me puedo estrellar, mis emociones me logran ganar, puede ser mas fuerte, la digna rabia, la impotencia, el enojo, la tristeza que me hacen reaccionar sin pensar y hasta la violencia verbal logra traspasar, la actitudinal y la comportamental me hace transformar, pero que quiero contar una historia que no va a parar porque a nadie le ha de importar hasta que le sabe afectar, trabajo en el convenio /2215/2023/ interadministrativo entre Transmilenio e Idipron, a pesar de sus descuestos injustificados y sus respuestas repetitivas, a pesar de su demora en enero con el pago mas de una mes cumplido, a pesar de todo eso, llega ahora el preferencialismo y el tu no eres una moneda de oro para caerle bien a todo el mundo, llega el no seas grosera estamos para colaborarte, cuando en realidad es una obligación de un contrato que firmo y debe cumplir una función un servicio, pero es que no hay nada mas irónico en el país de la belleza que las personas encargadas de trabajar la pedagogía del afecto no sientan afecto ni por ellos mismos ni por los demás, pero que paso ayer, después de un 1 año y 8 meses de tener contrato como anfitriona y atención al usuario en vía en las estaciones y portales de Transmilenio, tuve que solicitar un permiso, pero me encontré con la siguiente acción falta de profesionalismo y con una clara represaría personal y es que no es la primera vez que lidio con hombres egocéntricos, narcisistas sin sentido de empatía, a continuación comparto la corrupción que viven y con la que lidian muchos jóvenes que buscan tener un bienestar y calidad de vida para ellos y sus familias. Pero observen y comprendan por su cuenta.







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